viernes, 27 de marzo de 2015

Jumanji 3D



Capítulo 1: 1892


Una noche helada. Dos hermanos deciden ir hasta un cementerio lejano a la ciudad de Madrid para enterrar algo. Los dos cavan el agujero y entierran algo, algo que destrozó sus vidas y que jamás debería volver a ser desenterrado.


-¿Y si alguien lo desentierra?-dijo uno de los hermanos.


-Que Dios se apiade de su alma-dijo el otro hermano.


Los dos hermanos salieron de aquel lugar para intentar olvidar la pesadilla que habían vivido.


118 años después


La historia continúa en Madrid. Dos jóvenes salen del instituto y deciden ir a la parada del autobús para poder ir a su casa, pero en el último momento pierden el autobús. Raquel y Javier deciden coger el metro para poder llegar a casa.


-Mañana es el examen-dijo Javier-, haber cómo me meto todo el libro en una noche.


-Pues a base de café-dijo Raquel-, si quieres estudiamos juntos.


-Vale-dijo Javier-, quedamos en mi casa a las nueve.


-De acuredo-dijo Raquel montándose en el tren-, hasta esta noche.


El tren se marchó y Javier puso rumbo a su vía para coger el tren que le llevaba a su casa. Cuando estaba andando empezó a escuchar una especie de tambores. Se paró para ver si alguien más los escuchaba, pero todo el mundo seguía andando.


Javier se puso a seguir el rumbo de los tambores hasta que llegó a una trampilla. La abrió y entro dentro. Gracias a la linterna del móvil continuó avanzando por las cloacas hasta que llegó a una pared. Allí era donde los tambores se escuchaban más fuerte. Quitó un trozo de pared en mal estado y encontró un baúl con un cerrojo. Al romperlo sacó de dentro una especie de juego de mesa en madera llamado: Jumanji.


Capítulo 2: La primera tirada


A las nueve de la noche sonó el timbre en casa de Javier: era Raquel. Los dos subieron a la habitación de Javier. Comenzaron a estudiar hasta que escucharon una especie de tambores que provenían de debajo de la cama de Javier.


-¿Qué es eso?-dijo Raquel.


-Es una especie de juego que he encontrado en unas obras del metro-dijo Javier-, ¿quieres verlo?


-Vale-dijo Raquel.


Javier cogió el juego y lo puso en el suelo. Al abrirlo pudo leer las normas en alto.


-"Jumanji, un juego con el que hacer que tu vida cambie. Tira los dados. El doble da otro turno. El primero que llegue a la meta gana"-dijo Javier-, ¿quieres jugar?


-Vale-dijo Raquel-, no estaría mal entretenernos un poco.


Javier cogió dos de las figuras: un elefante y un tigre. Las piezas se pegaron automáticamente a la meta de salida del tablero. Los dos se quedaron algo perplejos. Raquel cogió los dados y tiró. Sacó un siete.


En ese momento, la figura del tigre comenzó a avanzar siete casillas. En el centro del tablero, había una especie de semiesfera que comenzó a reflejar unas letras. Raquel y Javi se acercaron para leerlas.


-"Cuidado con ella, se arrastra sin piedad, ten cuidado con tu cuerpo o lo perderás"-dijo Raquel-, ¿qué significa?


En ese momento los dos escucharon un fuerte ruido en el armario. Algo había dentro. Lo que había dentro había comenzado a golpear las puerta del armario desde dentro. Con un fuerte golpe la puerta del armario se rompió y los dos pudieron ver la cabeza de una serpiente.


Los dos bajaron corriendo las escaleras mientras la serpiente iba detrás de ellos. Corrieron hasta el salón hasta que Javier pudo coger una espada de su bisabuelo y con ella consiguió matar a la serpiente.


-¿De dónde ha salido la serpiente?-dijo Javier.


-Del juego-dijo Raquel.


Capítulo 3: La historia


Los dos cogieron el juego y se dirigieron a la biblioteca más cercana para buscar información sobre él. No consiguieron encontrar nada hasta que Javier pudo hallar un libro sobre juegos malditos. Los dos se pusieron a leerlo hasta que le encontraron: "Jumanji".


-Aquí pone que la última vez que se pudo ver el juego fue a finales del siglo XIX-dijo Javier-, supuestamente es una leyenda lo de que existe este juego.


-Para leyenda nada-dijo Raquel-, tenemos que acabar con esto.


-La única forma de acabar con esto es terminar la partidad-dijo Javier-, ¿estás conmigo?


-De acuerdo-dijo Raquel.


Los dos se sentaron en una de las mesas de la biblioteca. Javier cogió los dados y los tiró sacando un cinco. La figura del elefante se movió cinco casillas. Los dos se acercaron para leer el mensaje.


-"Cuidado con sus dientes, es mejor huir, estos animales no te van a rugir"-dijo Javier.


-¿Qué será?-dijo Raquel.


En ese momento se escuchó un grito desde el final del pasillo de la biblioteca. Todos pudieron ver como tres leones habían aparecido en la biblioteca y tenían pinta de estar muy hambrientos. La recepcionista de la biblioteca pudo ver la situación. Todo el mundo corría.


Javier y Raquel cogieron el juego. La recepcionista les dejó entrar en una habitación detrás del mostrador. Los tres se quedaron dentro para que los leones no les encontrasen.


-Gracias por ayudarnos-dijo Javier.


En ese momento la recepcionista le dio un bofetón a Javier.


-¡Oiga!-dijo Raquel-, ¿qué hace?


-Os lo merecéis por haber empezado la partida-dijo la recepcionista.


Capítulo 4: La tercera jugadora


-¿Quién es usted?-dijo Javier.


-Mi nombre es Celia-dijo la recepcionista-, mi abuelo casi muere a causa de ese juego. No puedo permitir que siga "vivo". Mi abuelo me contó cosas horribles sobre este juego maldito.


-Todo esto sólo se acabará si terminamos la partida-dijo Raquel-, usted podría ayudarnos.


-¿Yo?-dijo Celia-, ni lo penséis.


-Tenemos que acabar la partida-dijo Javier-, por favor.


-De acuerdo-dijo Celia-, primero veamos si se han ido los leones.


Los tres salieron de la habitación y descubrieron que los leones se habían ido. Caminaron hasta la casa de Celia para continuar con la partida. Los tres se sentaron en el salón y abrieron el juego. Celia cogió la figura de la pantera, la que había sido de su abuelo. La figura se colocó en la meta de salida. Celia cogió los dados y tiró sacando un seis doble. Los tres se acercaron para leer el mensaje.


-"Ahora que sigues vivo tendrás que correr ya que a estos seres no los podrás casi ni ver"-dijo Celia.


-¿Qué será?-dijo Raquel.


-No lo sé-dijo Celia-, pero empiezo a escuchar algo que no me gusta nada.


En ese momento aparecieron cinco mosquitos gigantes en el salón con un gran aguijón. Los tres intentaron esquivarlo pero se dejaron el juego. Cuando Raquel fue a buscarlo, uno de los mosquitos la picó en el brazo dejándola incosciente. Celia cogió una escoba e intento dispensarlos. Javier cogió a Raquel y el juego y se montaron en el coche de Celia. Los tres se pusieron rumbo al hospital.


Capítulo 5: El cuarto jugador


Los tres llegaron al hospital de urgencia. Raquel fue atendida inmediatamente. Javier y Celia esperaban en la sala de espera para poder saber si estaba bien.


-¿Ahora qué debemos hacer?-dijo Javier.


-Seguir jugando-dijo Celia-, hasta que alguno gane la partida. Mientras tenemos que sobrevivir a todas las amenazas que salgan del juego. Son 50 casillas. De momento va ganando Raquel.


-Espero que esté bien-dijo Javier.


El médico salió para anunciar que Raquel se iba a recuperar. Javier pasó a verla. En ese momento, Celia decidió tirar los dados, ya que había sacado una tirada doble y le volvía a tocar a ella. En ese momento, tiró los dados y le salió un tres. Se acercó para leer el mensaje.


-"En la jungla vas a esperar hasta que vuelva a salir un tres"-dijo Celia.


En ese momento salió una gran luz del juego que absorbió a Celia. El juego se quedó tirado en el suelo. Un hombre se acercó y vio el juego. Se trataba de un residente de farmacia joven. Cogió la última figura, la de la serpiente, y una vez que la pieza se quedó colocada, tiró los dados. Sacó un cuatro. Se acercó para leer lo que había comenzado a salir en la esfera.


-"Será mejor que empieces a correr, ya que te tienen ventaja"-dijo el residente.


En ese momento, en la habitación, Javier intentaba consolar a Raquel.


-Todo saldrá bien-dijo Javier.


-Eso espero-dijo Raquel-, ¿qué ha sido ese ruido?


-No lo sé-dijo Javier.


Los gritos comenzaron a oirse en el hospital. El residente entró con el juego en la habitación y cerró la puerta.


-¿Qué ocurre?-dijo Javier-, ¿qué haces con el juego?


-Hay guepardos en el hospital-dijo el residente.


-¡Mierda!-dijo Javier-, Celia debió tirar los dados. ¿Dónde está?


En ese momento Celia se despertaba. Se encontraba en una especie de jungla: estaba dentro del juego.



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